Daniela Rebolledo Mar $1.99
17 Septiembre, 2017
Mateo Walschburger Palafitos
17 Septiembre, 2017

María Juliana Villabona

Zzz

Cianotipo sobre tela
Dimensiones variables
Universidad de los Andes | 2016

Tengo una obsesión con el tiempo; con cómo todo el que me falta por vivir me pesa a la vez que lo siento fugarse. Me gusta el tiempo perdido. Me gusta congelar lo que se puede ignorar. Me gusta que el tiempo se fracture.

¿Qué acto pone de manifiesto una pérdida implícita de tiempo? Dormir; un tiempo muerto lleno de vida en reposo. En él sucede un tercio de nuestra vida, en él pasan las horas que configuran el inconsciente y dividen los días haciéndolos tolerables. Dormir es el tiempo de hacer nada, de enfrascarse en lo propio. ¿En qué lugar sucede? ¿Qué sitio supone la seguridad suficiente para aceptar sin reproches pausar temporalmente la vida y, durante esta pausa, exponer un cuerpo vulnerable? ¿Observable? ¿Acaso el compartir con otro este silencioso momento de fragilidad supone una confianza ciega? Y, finalmente, ¿es esta confianza la que mantiene unida la familia?

Me gusta pensar que dormir es quizá el momento más inmóvil y torpe de la existencia, el más obvio. Me gusta pensar que es una de mis cosas favoritas en el mundo. Me gusta pensar en lo que se pierde y lo que se gana mientras nos aferramos al reposo.

Amo el azul y amo los sueños azules.