Sara Cristancho Gaviria Déjà vu
17 Septiembre, 2017
Daniela Rebolledo Mar $1.99
17 Septiembre, 2017

Álvaro Corredor Bohórquez

TRASH BIN-ARY

Fotografía digital
30cm x 40cm
Universidad Nacional | 2016

El baño público es uno de los pocos lugares cuyo acceso y uso aún permanecen bajo la restricción de las dinámicas de segregación sexual. Más allá de suplir una necesidad fisiológica básica y común a todas las personas, estos espacios son escenarios de la reafirmación individual del género propio y, asimismo, de vigilancia de la conformidad del ajeno con el patrón binario establecido. El grado de privacidad o publicidad permitido al acto excretorio y las posturas corporales adoptadas durante el mismo, son decididamente determinados a partir de las diferencias entre hombres y mujeres y son estandarizados a través del diseño de los objetos (inodoros y urinales) y de la arquitectura sanitaria.

Dichas diferencias, aparentemente reducidas a funciones biológicas, abarcan al mismo tiempo la desigualdad que establecen los roles tradicionalmente asociados a cada sexo y, por lo tanto, no dan cabida a identidades de género no binarias. Poner en tensión las nociones público-privado y masculino-femenino problematiza dichas mecánicas sociales tan ampliamente normalizadas y permite que este ejercicio performativo, que involucra el espacio público, ponga la problemática sobre la mesa.