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Pablo Davis Gutiérrez

Wayúu, escadores del desierto

Fotografía digital
25 cm x 37 cm
Universidad Nacional | 2016

Al norte del territorio colombiano, en medio del desierto más seco y árido del Caribe, habita la etnia wayúu; descendientes directos de los indios Arawak, unos de los pocos que en medio de la conquista lograron resistirse a la ocupación española.

Antiguamente eran una tribu nómada de cazadores y recolectores y actualmente siguen dependiendo en gran parte del pastoreo y la pesca artesanal. Los más afortunados poseen pequeños rebaños de cabras, mientras que los que habitan en las zonas costeras más pobres de la alta Guajira dependen casi completamente de lo que les da el mar. Los que viven del pastoreo ven la pesca como una actividad indigna y como inferiores a quienes dependen de ella, pues creen que no poseen nada. No obstante, para los que día a día salen en sus precarias embarcaciones a buscar sustento, es todo lo contrario. Su riqueza está en el mar, ellos no dependen de las lluvias para cultivar y las sequías no les arrebatan sus rebaños: ellos son pastores del mar.

Tortugas marinas, mantarrayas, morenas, peces de todos los tamaños y colores, así como enormes langostas y caracoles, son atrapados hábilmente gracias a dos técnicas que aprenden desde pequeños y que son transmitidas de padre a hijo: el buceo a pulmón y la pesca con arpón en arrecifes. En la mitología wayúu se castiga a aquellos que toman del mar más de lo que necesitan, pero ellos no tienen alternativa y atrapan todo lo que el mar les otorga. Se quedan los peces más pequeños para su familia y el resto lo venden a personas que recorren las interminables playas en moto buscando precios bajos, para luego hacer buenos negocios en los hoteles del caribe colombiano.